Reimaginando el liderazgo cultural: reflexiones de la Cumbre Mundial de Seúl
Esta semana, el Secretario General de Culture Action Europe, Lars Ebert, se encuentra en Seúl, Corea del Sur, donde está contribuyendo a la 10ª Cumbre Mundial sobre las Artes y la Cultura, organizado por el Federación Internacional de Consejos de las Artes y Agencias Culturales (IFACCA). Lars publicó una contribución al documento de debate de la cumbre titulado "De la práctica a la política y viceversa: el avance de la democracia cultural en Europa." En él, explora cómo la democracia cultural puede proporcionar un marco crítico para remodelar el panorama cultural de Europa frente a la creciente polarización, los patrones de participación cambiantes y la fatiga democrática.
El artículo de Lars ofrece una provocación oportuna: «Si bien la cultura es fundamental para la democracia, debe ser democrática en sí misma para cumplir esta función esencial». Su argumento no es solo filosófico, sino también urgentemente práctico. Desde proyectos de teatro cocreativo en Bruselas hasta laboratorios de participación cívica en Oporto, su artículo muestra cómo las instituciones culturales de toda Europa están experimentando con nuevos modelos de gobernanza, formatos participativos y formas más equitativas de toma de decisiones. La verdadera participación, escribe, «va más allá de simplemente aceptar una invitación... se trata de tener el poder de invitar, marcar la agenda e imaginar nuevas posibilidades».
Estas reflexiones llegan justo antes de MÁS ALLÁ DE 2025: Ser Muchos, Culture Action Europe y sus coorganizadores Fundación Fitzcarraldo y Club Silencioes Encuentro cultural internacional que tendrá lugar la próxima semana en Turín. El evento de cuatro días se centrará en el liderazgo participativo, la innovación cultural y el papel transformador de la cultura en la cohesión social, principios profundamente alineados con el llamado de Lars a un ecosistema cultural pluralista e inclusivo. Ubicado en el dinámico barrio de... Barrio AuroraBEYOND servirá como un laboratorio viviente para muchas de las ideas exploradas en Seúl: cocreación, diálogo intergeneracional y agencia colectiva.
Tres conclusiones clave de la contribución de Lars se destacan: primero, la democracia cultural no es un complemento político, sino una condición fundamental para la resiliencia democrática. Segundo, el liderazgo en el sector cultural actual debe ir más allá de la representación y avanzar hacia la autoría compartida. Y tercero, las instituciones culturales deben convertirse en espacios de negociación activa y pluralidad: no transmisoras de valores heredados, sino facilitadoras de nuevos futuros. Mientras nos preparamos para recibir a más de 250 personas en Turín, esperamos con interés la oportunidad de profundizar, como grupo, en cómo podemos liderar desde perspectivas audaces y diversas.